jueves, 19 de febrero de 2015

Siempre odie los finales tristes en las películas... pero no los que esperaba fueran así, sino los innecesariamente tristes, los que son forzadamente malos.
Pero hay gente, muy distinta a mi, que tuerce la vida real de esa manera. Te usa sin cara y a tu espalda es capaz de cualquier cosa... Como si hiciera falta que absolutamente todo quede en menos que nada, incluso el respeto.
No quiero seguir forzando algo solo por un lindo (¿lindo?) recuerdo. Yo entendí el final hace largos meses, pero esto "va más allá".
Nuestras ondas no vibran parecido, por más que parezcamos de una sintonia parecida, por más que tengamos intereses en común... Hay mundos, rios, continentes de sensaciones, deducciones y expresiones que salen del alma, que nos separan.
Ni dolor puedo sentir, porque esta vez no hice nada mal (o si, pero sin saberlo)... solo logro sentir distancia, un poco de asco y ganas de no volver a escuchar de vos. Que te trague tu egoísmo sin fondo.



*Aclaro, lo del final de la película es metafórico, porque no siento ningún final presente para mi... de lo que hable es algo que murió hace rato, y "los rumores que se las traen" lo hundieron 10 mil metros bajo tierra más de lo que ya estaba.

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